sábado, octubre 1

Porteñas I

Caminaban borrachas cruzando la Plaza Sotomayor, muertas de risa, después de dejar el restaurante donde todos los jueves trabajaban hasta las 1 de la mañana. La plata que ganaban por esas horas apenas si les alcanzaba para irse de copas esa misma noche. No les importaba. Más bien, esa era la idea: invertir las propinas en los boliches donde ya eran conocidas y donde siempre la pasaban bien.
Vivían las tres juntas en lo alto del Cerro Alegre, en una casa grande y luminosa hasta donde llegaban encaramándose al cerro a pie, parando de vez en cuando porque las piernas tiritaban y el corazón daba vuelcos. Cuando tenían ganas y dinero, subían por el ascensor, así se aseguraban llegar más rápido hasta el lugar que entregaba la vista más hermosa de Valparaíso.
Esa noche ya era muy tarde, el ascensor estaba cerrado. Entonces no les quedó otra que hacerse el ánimo de subir por la escalera que siempre era una sorpresa por la fauna que a veces era posible encontrar. Iban hablando de cualquier cosa, borrachas con las propinas ganadas y medio dormidas por el cansancio. De pronto una cayó en la cuenta de aquel personaje que esperaba por tomar el bus camino a Viña del Mar. Ella era bastante miope y su estado no le ayudaba mucho para enfocar bien y convencerse de lo que veía. De pronto dijo:
- ¿Ven a ese tipo que está ahí parado esperando la micro? Las otras dos miraron y supieron al instante a lo que se refería.
- ¿Es o no es? Pero coooooomo, no!
- ¡¡Te juro por Dios que es Lenny Kravitz!! Puta que miedo!
- Mierda que estamos borrachas, ¿qué nos dieron en el Casino chico? Ahora andamos viendo gueás..Yo también veo a Lenny Kravitz haciendo parar la 55 camino a Viña…no entiendo ni una gueá…¿qué hace este en Chile? ¿Y tomando micro? ¡Qué rasca!
Las tres se acercaron a dos metros del tipo para estar seguras de que las tres veían lo mismo. Y lo veían, eso era lo peor. No se atrevieron a acercarse más, estaban atónitas y con un signo de interrogación en la cara. Esperaron a que el tipo se subiera a la micro. Vieron cómo pagó su boleto y se sentó hacia el lado de la ventana donde estaban ellas. Lo vieron claramente: lentes oscuros tipo aviador, gran melena afro, muchos pequeños collarines pegados a su cuello color marrón, al igual que su cara y la mano que se afirmaba del asiento delantero. Era él sin duda alguna: ¡Era él!
Subieron la escalera sin sobresaltos y rápidamente, sin detenerse siquiera. No hablaron nada hasta llegar a la casa. Cuando cada una cerraba su respectiva puerta para irse a dormir, juraron que no tomarían más, que jamás visitarían ningún otro antro del puerto, que como podía ser que las tres estuvieran tan locas y se durmieron balbuceando maldiciones y conjuros protectores para sus almas perdidas. No tenían remedio, el puerto las había hechizado y ahora alucinaban colectivamente las mismas cosas, más lejos que eso no se podía llegar.

Dos semanas después se enterarían que en un bar de la esquina de Agua Santa con Alvarez trabajaba de mesero un argentino que había hecho reflotar su alicaída reputación. Se hacían colas para ir a verlo ya que, a las 12 de la noche, corría las mesas del local, apretaba el play e interpretaba la mejor de las perfomances que se recuerden: era el doble de Lenny Kravitz en versión trasandina.



Para Carola y Anne, mis lejanas amigas.

5 comments:

At sábado, octubre 01, 2005 7:06:00 p. m., Anonymous Anónimo said...

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At lunes, octubre 03, 2005 10:36:00 p. m., Blogger Margarita said...

ese si que es milagro mija y de los guenos,

una vez visité a los clubes fans de los "backs street boys", fue una experiencia religiosa, las chicas desmayándose, ellos en los camarines dando autógrafos, las presidentas de los clubes haciendo lobby, un fenómeno del pleno san beca de santiago de shile...

confieso, kumamente, que no sería malo tener un fanatismo de esos, pero mi espíritu adivinil no me deja.

saludos para ud, desde antofapasta!!

 
At viernes, octubre 07, 2005 1:30:00 p. m., Blogger Chirimoya_Alegre said...

Gracias por los saludos nortinos..Una vez también me invitaron a un concierto de Chayanne en Viña del Mar. Nunca antes había ido a un recital donde el 99% del público era mujer..extrañísimo pero divertidísimo al mismo tiempo. Claro que de Chayanne no escuché nada. El pobre nos podría haber estado puteando en vivo y solo se oía el estruendo pavoroso de los gritos de las "fan" con la aorta inflamada de tanto amor por el ídolo..increíble pero cierto!

Comenzó el éxodo de amigos, la diáspora em pos del caliz que parece escondido en Europa..estoy de luto por eso, triste..perooo
Supongo que se puede hacer cosecha de lo que me queda aquí cerquita, que es mucho y valioso...soy afortunada, lo se. Pero de cuando en vez tengo mis episodios de mamonería sentimentaloide. Placer Culpable!

Besos señorita. Nos vemos en la jornada Mango sour para remojar las penas dulcemente.

 
At martes, octubre 11, 2005 4:37:00 p. m., Blogger Chirimoya_Alegre said...

y yo estimo tanto a los trogloditas futboleros que ya pedí hora al psiquiatra para analizar este bajo instinto zoofílico.

 
At viernes, octubre 21, 2005 2:25:00 a. m., Blogger galgata said...

Jajajaja... qué buena historia!!!

 

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